Por Dra. Graciela Salas

Con el objetivo de reactivar la actividad y generar confianza en medio de la pandemia del Coronavirus​, tanto en las empresas del sector como en los viajeros, la Organización Mundial del Turismo (OMT) trabaja con actores públicos y privados en busca de diferentes alternativas. Según proyecciones del organismo, se espera que este año el turismo caiga entre un 60 (el escenario más favorable) y 80%. Por eso uno de sus focos está puesto en lograr, de manera segura y eficiente, la reapertura progresiva de fronteras: hoy el 100% de los destinos tiene algún tipo de restricción a la llegada de turistas internacionales y el 72% tiene cerradas sus fronteras al turismo.

Es la crisis más grande del turismo en su historia: el impacto es 15 veces más fuerte que el que generaron los atentados del 11 de septiembre en 2001. Además de trabajar en protocolos y alentar la validación de normas de viaje a nivel regional, la organización busca implementar un pasaporte sanitario o pasaporte de salud que los pasajeros deberán mostrar en aeropuertos​ antes de embarcar o al ingresar en un país.

“No es un pasaporte de inmunidad. Con pasaporte de inmunidad alguien garantiza que no puede contagiarse. Y eso es imposible hoy sin tener una vacuna como garantía”, explica Natalia Bayona, líder en innovación y transformación digital de la Organización Mundial del Turismo, durante un encuentro virtual organizado por Sahic, una empresa que se especializa en la organización de conferencias de turismo.

Es por eso que sí se está trabajando con una solución, una aplicación que se llama HI+Card en la que los usuarios son dueños de sus datos y sería una suerte de pasaporte de salud.

“Si vivo en España y quiero ir a Colombia, me hago el certificado en un laboratorio, centro de salud u hospital. Luego notifico a la red digital que puede subir información a plataforma con tecnología blockchain. Al comprar un pasaje aéreo, me preguntarán -así como te preguntaban si tenías visa en algún momento- si tengo certificado de Covid-19, si autorizo que mis datos se entreguen a la aerolínea y se sincroniza la información que está en el hospital o centro médico con la de la aerolínea… y automáticamente uno está habilitado para el viaje”. explica Bayona, quien ve en esta medida la posibilidad de potenciar especialmente los viajes de negocios.

Un certificado de este tipo, que debería obtenerse pocos días antes del viaje, evitaría no solo pasar por todos los controles del aeropuerto, sino que ayudaría justamente a descomprimir estas filas en las terminales aéreas.

Lógicamente, la aerolínea también puede tener, como ya anunciaron algunas, sus test rápidos “y antes de que haga el proceso de abordaje puedo volver a chequearme”, dice la especialista. Este sistema ya se está trabajando en los aeropuertos de las islas Canarias y en Ibiza (España) a modo de prueba.

“Haremos un piloto y luego podremos escalarlo (llevarlo a otros aeropuertos del mundo)”, dice Bayona. Este tipo de medidas permitiría una apertura de fronteras responsable y coordinada.

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