Ya tienes su boleto para cruzar el Atlántico y disfrutar de unas merecidas vacaciones en el Caribe, las maravillas arqueológicas de Perú o las naturales de Argentina. Preparó ilusionado el itinerario y todo parece fantástico. Pero llega el momento en que alguien viene a recordarte algo que ha estado intentando arrinconar en su mente desde que empezó a soñar con este viaje: “Pero para ir ahí, son muchas horas de avión, ¿no?”. Y sabe que sí, lo son, y que habiendo inventado ya algo como la Thermomix no entiende cómo se le resiste el tema de la teletransportación.

Por mucho que el sistema de entretenimiento a bordo tenga mil juegos y películas de estreno o la chica –o chico– que se haya sentado a su lado sea la persona que buscaba para huir juntos, casi todo el mundo coincide en que la mejor forma de pasar un largo vuelo es una: dormir todo lo que pueda.

Pero dormir en un avión no suele ser tarea fácil. En Skyscanner lo saben y por eso le ofrecen 10 consejos que tele ayudarán a viajar siempre en las manos del dios del sueño, Morfeo.

Llegue cansado al avión

El día antes de afrontar un vuelo transoceánico intente siempre realizar algún tipo de actividad física y, además, dormir el menor número de horas posibles. El objetivo es llegar al avión con las energías justas para no perderse a la hora de embarcar y caer derrengado en su asiento.

Sólo un apunte, no confundir este consejo con el de salir de fiesta a muerte la noche antes de volar, porque aunque sí que llegará cansado, volar tantas horas con una buena resaca encima es una de las peores ideas que jamás habrá tenido.

Intente conseguir una fila de asientos vacía

Ve que el avión va medio lleno pero sigue entrando gente a cuenta gotas. Puede ser su día de suerte y que se quede una fila central totalmente vacía, pero debe ser rápido y actuar justo en el momento entre el cierre de la puerta del avión y en el que encienden la señal de abrocharse los cinturones para el despegue.

Es el sueño de cualquiera que quiera dormir como un bebé. Dormirá casi tan bien como en su cama durante más de 8 horas.

Cuéntaselo a tus compañeros

Si durante el vuelo va a buscar el estado total de inconsciencia, es mejor que se lo comunique al personal de cabina y/o tu compañero de asiento. A los primeros les puede decir que no quiere que lo despierten para preguntarle si quiere comidas o bebidas y a sus vecinos les debe pedir que le dejen el asiento de la ventana para que no lo molesten cuando quieran salir a pasear un poco o usar el aseo. Eso y cortarles cualquier intento de contarte sus vidas, algo que pasa mucho en vuelos tan largos.

Lleve unos buenos auriculares

Esto puede tener un doble uso. Hay gente que tiene un tipo de música seleccionada que le ayuda a conciliar el sueño. Si no es así, siempre puede ponérselos para aislarse del ruido de la cabina: carritos de comidas y bebidas, gente paseando, conversaciones o el ruido de los motores del avión. Otra opción válida para este último caso es el uso de tapones.

Tómese un vinito

 Hay gente a la que una copita de vino, u otro tipo de alcohol, le relaja y le amodorra un poco. Si es uno de ellos y tiene controlada la cantidad que necesita para esta ligera anestesia, aproveche el paso del carrito de la bebida.

Sin embargo, tomarse una copa no quiere decir tomarte tres… O cuatro. Está iniciando un gran viaje en el que tiene puestas muchas expectativas. Su estado de ánimo está por las nubes y, si normalmente se va la fiesta, es fácil que la cosa se le vaya de las manos. Tenga cuidado, no sea que le prohíban tomar de nuevo un avión por querer que la conga que organizó pueda entrar en la cabina de los pilotos.

Emule al guerrero del antifaz

No somos muy fans de la estética de este accesorio pero reconocemos su gran utilidad en este caso. La cabina estará iluminada durante gran parte del vuelo, ya sea porque pasen a ofrecer comida y bebida, vueles de día y la gente quiera tener las ventanillas abiertas, o muchos pasajeros usen su luz de lectura. Un antifaz le ayudará a encontrar la oscuridad. La capa y la espada junto con el sombrero andaluz harán de usted un gran Zorro. Cuidado, la espada pita en el control de metales.

Use una almohada

Ya sea la convencional o las típicas de viaje, con forma de U, las almohadas suelen ayudarnos a encontrar una buena posición para conciliar el sueño en el avión. Lo importante es que sea mullida y se adapte bien a su cuello. Las peleas de almohadas en el avión están terminantemente prohibidas, salvo que lleve puesto el antifaz y actúe en defensa del bien contra algún malhechor a bordo.

Tome una buena posición para apoyarte

Relacionado con el punto anterior, si tiene una buena almohada también deberá buscar donde apoyarla. Si tiene a alguien conocido al lado, y no le importa, lo mejor es usar su hombro. Esta estrategia también sirve, aunque en escasas ocasiones, para intentar ligar. Ahí lo dejamos.

Use ropa cómoda

Si en su casa, cuando va a la cama se pones un pijama o algo cómodo (descartado el quedarse desnudo), ¿por qué no hacerlo en el avión? Quizá le dé algo de vergüenza usar ese pijama de Bob Esponja que le cayó de parte de tu amigo invisible hace unos años, pero un chándal o ropa suelta siempre vendrá bien para sentirse algo más relajado.

Manténgase calentito

La temperatura dentro de la cabina de un avión suele ser algo fresca y a todos nos gusta sentirnos calentitos y a gusto cuando vamos a dormir. Para entrar en calor tiene varias opciones: la pelea de almohadas, tomarse unos vinos, frotarse contra el vecino de asiento que tanto le ha gustado, o llevarse una manta y ropa de abrigo. Usted elige.

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